>> Bolivia
Por: Equipo de Comunicaciones de Fundación KPN y KPN Safety Holding

En el corazón de la Amazonía boliviana, donde los ríos han sido históricamente sinónimo de vida, alimento y cultura, hoy fluye una amenaza invisible. En comunidades indígenas de Rurrenabaque – Beni y Apolo – La Paz, el agua —fuente esencial de vida— se ha convertido en un factor de riesgo para la salud. La causa: la contaminación con mercurio producto de la minería aurífera ilegal que avanza silenciosamente por los cauces del río Beni y sus afluentes.
Esta problemática no es ambiental únicamente. Es, sobre todo, una crisis de salud pública que afecta de manera directa a los pueblos que han protegido la Amazonía durante generaciones y enfrentan el riesgo de desplazamiento forzado en busca de agua, dejando sus territorios vulnerables al avasallamiento y la explotación.

Los datos son alarmantes. En 2023, a iniciativa de la CPILAP (Central de Pueblos Indígenas de La Paz), la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz realizó estudios a 36 comunidades ribereñas y los datos revelan que la contaminación más alarmante es la del pueblo Ese ejja, que consumen pescado a diario y que, por ello, son los que tienen mayor contaminación. Con un promedio de 6.9 ppm (Partes Por Millón) de mercurio. Le siguen los T’simane, con 6.8 ppm; los Mosetenes con 4.0 ppm; los Uchupiamonas, con 2.5 ppm; los Tacanas con 2.1 ppm, y los Lecos con 1.9 ppm. Estas, son las comunidades de Charque, Asunción del Quiquibey, Torewa y Puerto Salinas, donde el impacto, ya se refleja en la vida cotidiana.
Los efectos en la salud son profundos y, muchas veces, irreversibles:
- Daños neurológicos y cognitivos.
- Afectaciones renales y cardiovasculares.
- Malformaciones congénitas.
- Problemas en el desarrollo infantil.
Los más vulnerables —niños, mujeres embarazadas y adultos mayores— son quienes sufren las consecuencias con mayor intensidad. “Nuestros hijos tienen sed, pero el agua los enferma”, expresa una madre indígena de la región, resumiendo una realidad tan dura como cotidiana.
Cuando la falta de agua segura profundiza la desigualdad
La contaminación se suma a otros factores estructurales: pobreza extrema, sequías prolongadas, incendios forestales, aislamiento geográfico y limitado acceso a servicios de salud. El resultado es un círculo vicioso donde la falta de agua segura deteriora la nutrición, debilita el sistema inmunológico y reduce las oportunidades de desarrollo.
En este contexto, hablar de cuidado y salud va mucho más allá de la atención médica. Implica garantizar algo tan básico —y tan vital— como el acceso a agua limpia.
SCALL: una respuesta desde la salud, la dignidad y la prevención
Ante esta realidad, Fundación KPN y KPN Safety Holding, con el respaldo de sus filiales globales, impulsan el Proyecto SCALL (Sistema Comunitario de Cosecha de Agua de Lluvia), una iniciativa diseñada para proteger la salud de las comunidades mediante una solución sostenible de infraestructura hídrica.
En su primera fase, el proyecto se implementó en comunidades afectadas del Beni con la instalación de cuatro tanques de almacenamiento de 12.000 litros cada uno, alcanzando una capacidad total de 48.000 litros de agua segura.
El sistema permite recolectar agua de lluvia y pasa por un sistema de filtración de arena fina y gravilla que elimina sedimentos y un segundo filtro de carbono que elimina el color y el sabor de agua de lluvia. Las pruebas de laboratorio certifican resultados contundentes: agua limpia con un PH 7, apta para el consumo humano.



Salud que se construye a largo plazo
La capacitación a líderes y miembros de la comunidad es un pilar clave: aprender a mantener el sistema garantiza que la protección no dependa de agentes externos, sino del conocimiento local.
El impacto es inmediato y profundo:
- Reducción de enfermedades gastrointestinales.
- Disminución de la exposición al mercurio.
- Mejora en la salud infantil y materna
- Más tiempo y energía para educación y desarrollo
Porque cuando el agua deja de enfermar, la vida empieza a florecer.
Cuidar el agua es cuidar la vida
La crisis del mercurio en el Beni nos recuerda que la salud no empieza en un hospital, sino en el territorio. Proteger a quienes cuidan la Amazonía es una responsabilidad colectiva que exige acción, alianzas y compromiso sostenido.
Desde KPN Safety y Fundación KPN, el cuidado y la salud se entienden como un todo: proteger el cuerpo, el entorno y la dignidad de las comunidades. El Proyecto SCALL es solo el inicio de un camino que busca replicarse, crecer y llevar agua segura a más territorios donde hoy beber agua implica un riesgo.
Porque cuidar de nuestras comunidades indígenas es cuidar de nuestros bosques, y porque el cuidado, cuando es real, empieza por el agua.





